¿Sabías que en las paredes de la cueva de Altamira se conservan muchas imágenes invisibles para el ojo humano? En este artículo verás cómo se pueden documentar mediante el uso de técnicas de análisis de imagen hiperespectral.

Más allá de los famosos bisontes

La cueva de Altamira se encuentra en Santillana del Mar (Cantabria, España) y fue incluida en 1985 en la Lista del Patrimonio Mundial por la UNESCO. Se la conoce como La Capilla Sixtina del Paleolítico Superior por su famoso Techo de los Policromos y la trascendencia de su arte rupestre paleolítico.

Precisamente, el estudio del arte se ha centrado en el famoso Techo de los Policromos con sus bisontes, que los artistas pintaron durante más de 20.000 años. Sin embargo, Altamira cuenta con una gran cantidad de representaciones artísticas repartidas a lo largo de sus 290 metros de longitud que no han sido analizados en detalle y que, en muchos casos, nunca se han publicado. La conservación de la cueva de Altamira y sus representaciones artísticas requiere un inventario completo, su documentación técnica y la actualización del conocimiento de estas representaciones, mediante la aplicación de técnicas actualmente disponibles. El equipo de GIM Geomatics, especializado en la gestión del patrimonio histórico, ha iniciado la revisión y actualización del catálogo de arte rupestre con el soporte técnico de INFAIMON. El desarrollo del método y de los protocolos de trabajo se ha puesto a punto en varios paneles de la cueva.

En las paredes de la cueva de Altamira se conservan muchas imágenes invisibles para el ojo humano. Es posible recuperarlas para el conocimiento del arte rupestre y para la ciencia mediante la utilización de técnicas de fotogrametría y teledetección hiperespectral terrestre en los trabajos de documentación del arte de la cueva.

La integración de técnicas de análisis de imagen permite documentar arte rupestre de una manera no intrusiva, rigurosa, segura y detallada. Estas técnicas son capaces de ofrecer resultados 2D y 3D que pueden ser empleados en cualquier estudio, aportando una gran cantidad de datos de gran utilidad para la interpretación y de este modo cambiar la manera en que se entienden las figuras.

Equipo de documentación trabajando en la cueva

El arte escondido que vio la luz

La espectrografía de imágenes (o teledetección hiperespectral) permite detectar en la cueva zonas en las que la roca ha absorbido elementos químicos que componían los pigmentos con los que se pintaron imágenes que ya no se ven. Ésta es una de las líneas de investigación en las que trabaja actualmente el Museo de Altamira y por la que se conocerán imágenes del arte de Altamira hasta ahora desconocidas. El equipo de trabajo empleó para su análisis la cámara hiperespectral portátil Specim IQ, que es capaz de identificar la composición química de los pigmentos in situ de manera rápida y con total garantías.

El supuesto caballo que posiblemente era una cabra (Figs. 9 a 12)

Esta figura que tradicionalmente se había identificado como de caballo es en realidad la representación de una posible cabra, definida por la potencia de su cuerpo, la cabeza pequeña y lo que parecen ser los restos de la cornamenta, ciertamente menos visible que el resto del cuerpo. En la parte inferior aparecen los restos indescifrables de otra figura, también en negro.

Captura íntegra y análisis de trazos en saliente rocoso (Figs. 13 a 16)

Esta figura está pintada en la cara inferior de un saliente rocoso, que sobresale unos 20 cm de media y tiene una longitud de 250 cm. Está formado por cuatro bandas escaliformes pintadas en rojo. En primer lugar, se generó un modelo 3D del símbolo (Fig.13) y una ortoimagen del gran signo (Fig. 14). El método de trabajo aplicado ha permitido obtener dos valiosos resultados. Por un lado, la captura integral de la figura, lo que hasta el momento había sido imposible dada su localización (Fig. 14).

Por otro lado, se ha obtenido información relativa a la técnica aplicada y distinguir dos áreas gráficas diferentes (Figs. 15). Los distintos trazos, que hasta el momento parecían deberse a un estado de conservación diferente de ambas zonas, podrían ser en realidad dos procedimientos técnicos diferenciados.

Análisis de colores ocultos (Figs. 21 y 22)

Este pequeño camarín se encuentra opuesto al anterior, pero en realidad ambos forman parte de la misma fisura y están conectados por la parte inferior. En los trabajos iniciales del arqueólogo y geólogo francés Henri Breuil se aseguraba que este espacio estaba completamente pintado de rojo, algo que no había podido verificarse ya que actualmente no se observan restos de este color a simple vista.

Análisis de arte con Specim IQ

La aplicación de estas técnicas en la cueva de Altamira ha supuesto una mejora en el análisis y en el conocimiento de representaciones artísticas poco visibles. Con Specim IQ, no hay riesgo de dañar las obras de arte: el análisis hiperespectral es una forma no invasiva y segura de recopilar datos de pinturas y manuscritos.

En el siguiente video, Marcello Picollo, investigador CNR del Instituto de física aplicada Nello Carrara en Florencia, demuestra cómo se usa Specim IQ en el análisis y la conservación de obras de arte.

INFAIMON

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